Sábado, junio 08th, 2013 | Author:

Si nos ponemos a pensar en el lugar de la casa donde pasamos la mayor parte del tiempo o, por lo menos, que visitamos con mayor frecuencia, probablemente nos vendrá a la mente la cocina, un espacio que cada vez se abre más al resto de la casa, robándole incluso protagonismo a otras estancias. En muchas de las viviendas de construcción reciente encontramos ya la cocina integrada en el comedor, convirtiéndose de esta forma en el corazón de la casa. Se transforma en un amplio lugar de reunión y convivencia, no sólo a escala familiar sino también en lo relativo al mobiliario, ya que muebles de diferentes líneas y usos se van a dar cita en este espacio, prodigando un renovado juego de formas, materiales y colores. El clásico triángulo de trabajo se ha visto ampliado en los últimos tiempos, dada la renovación estética y dimensional de la cocina. No obstante, resulta adecuado que las zonas de fregadero, fuegos y almacenamiento de alimentos no se encuentren muy distanciadas. Se trata de una simple cuestión práctica, ya que lo interesante es evitar desplazamientos inútiles o, incluso, peligrosos. La distribución de los muebles y complementos va a ser uno de los puntos clave dentro de la cocina, ya que de ella depende que un espacio resulte desahogado y atractivo o, por el contrario, incómodo y poco práctico. Debemos tener en cuenta ciertas medidas como las alturas de estantes y encimeras. Por ejemplo, es conveniente que la altura de éstas no sea la misma, ya que cada trabajo requiere unas necesidades específicas. De esta forma, para trabajos más delicados necesitamos un espacio más despejado, en todas sus dimensiones, que para otros más rutinarios. En cuanto a los estantes y armarios altos, no deben estar situados a demasiada altura para no tener que emplear la incómoda posición de puntillas.

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