Miércoles, abril 03rd, 2013 | Author:

Vivir en Bangkok. Otros son aficionados a los coches, este americano afincado en Bangkok colecciona casas. Desde un principio se sintió subyugado por la belleza de las construcciones tailandesas y con el tiempo fue levantando una vivienda tras otra: la principal, una para los invitados, otra para las celebraciones… en su haber se encuentra incluso la antigua vivienda del arquitecto del legendario rey rama vi.

Esta ciudad comercial y cosmopolita, situada junto a uno de los brazos del río Ménam, vio llegar hace ya muchos años a este americano, director artístico de una importante empresa dedicada a la creación de productos en seda. Desde el principio, la equilibrada proporción de las casas tailandesas, la perfecta mano de obra y la calidez de la madera fueron abriendo en él una nueva e incipiente pasión: la arquitectura.
Emprendedor y concienzudo, cuando encontró el terreno apropiado, supo con certeza que allí no se levantaría tan sólo una simple casa. Nacía ya un afán coleccionista que hasta la fecha se ha concretado en cinco construcciones diferentes, algunas más funcionales, otras verdaderas joyas arquitectónicas.
La vivienda principal se construyó siguiendo la mejor tradición tailandesa: excelentes carpinterías, ricas tallas sobre la madera, abundantes ventanas que allí son imprescindibles dado el clima caliente y húmedo, estancias amplias y comunicadas, etc. Sin embargo, este extraordinario refugio resultó insuficiente; la casa se había quedado pequeña ya que su hospitalario dueño aloja con gusto a amigos y compañeros de negocios a su paso por Bangkok.
Nacía así la segunda casa, una pequeña construcción más funcional, planteada como lugar de encuentro para comidas y celebraciones. De esta forma, la cocina y el comedor se planearon desde el punto de vista occidental, con aire acondicionado, vitrocerámica, un amplio mostrador para preparar comidas… quizá uno de los trabajos, también creativo y experimental, que el propietario hace con verdadero gusto.
Un delicioso aroma a especias exóticas recorre los aledaños de la tercera casa. Es el lugar elegido para la preparación de las comidas nativas. Precisamente por el intenso olor de la gastronomía típica tailandesa, que no elimina ninguna campana extractora, se hizo necesaria esta nueva edificación con una cocina completamente abierta al exterior. Casi a la par se erigía la cuarta casa, considerada desde el principio como la residencia oficial para las visitas. Numerosas habitaciones de generosas proporciones y cuidada decoración reflejan la exquisita hospitalidad del propietario, quién sabe si adquirida de la forma de vida oriental o connatural a él.

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