Martes, julio 02nd, 2013 | Author:

La decisión de instalar en el suelo parqué de roble -protegido con barniz especial para que no se dañe- se debió a que se quiso unificar la cocina con el resto de la casa. Por otro lado, las paredes se acabaron en un suave y cálido vainilla en la zona de trabajo, y además, la dueña quiso personalizar el frente donde se integran el frigorífico y los hornos -de frío acero- con una pintura singular en tonos naranja que aporta volumen y textura. Xavi González utilizó una técnica que consiste en dar una base de pasta rugosa y aplicar sobre ella, con esponja y trapo, pintura acrílica muy resistente. Los muebles -laminados- son rectos, sobrios y elegantes. La blancura de algunos frentes de armario y de la encimera de Silestone -que lleva ingletea-do un faldón para que parezca más gruesa- se equilibró con la presencia de la madera de wengué y el toque más moderno que dan los electrodomésticos de acero inoxidable. La isla central (estupendo apoyo para las diferentes zonas: de trabajo, de aguas y de despensa) lleva también vitrinas con puertas de cristal al ácido y marco de aluminio, que aligeran los módulos y, al estar esta zona conectada con el comedor, combinan mejor.

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