Lunes, junio 20th, 2011 | Author:

Un aparador de doble cara.
A menudo, identificamos el pasaplatos con los ambientes más actuales, aunque esto no es totalmente cierto, existe una versión para cada estilo y espacio. En este caso, por ejemplo, lo hemos ubicado en una vieja casa de campo rústica. El problema que se planteaba es que la pared adecuada para ubicar este práctico elemento, estaba ya ocupada por un viejo aparador al que no se quería renunciar. La solución se encontró utilizando este mismo mueble como pasaplatos; para ello, sólo fue necesario eliminar el panel trasero, conservando las estanterías tal como estaban en un principio, para colocar los diversos elementos de cristalería y vajilla. En la parte interior de las puertas de cristal se han colocado unas cortinas estampadas acorde con el resto de la decoración, así cuando no precisemos el pasaplatos, las puertas se cierran y su apariencia externa vuelve a ser la de un aparador convencional.

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